Qué es la gripe o influenza porcina. Sus causas y consecuencias

abril 28, 2009

La influenza porcina (gripe porcina) es una enfermedad respiratoria de los cerdos causada por el virus de la influenza tipo A, el cual provoca brotes comunes de influenza entre estos animales. Aunque en muy raras ocasiones contagia a los seres humanos, en esta ocasión si lo hizo y mantiene en emergencia a México. Colombia ya adopta medidas de prevención.

La siguiente es información tomada de pa página web de Centers for Disease Control and Preventión.

Datos importantes sobre la influenza porcina (gripe porcina)

¿Qué es la influenza porcina?
La influenza porcina (gripe porcina) es una enfermedad respiratoria de los cerdos causada por el virus de la influenza tipo A, el cual provoca brotes comunes de influenza entre estos animales. Los virus de la influenza porcina enferman gravemente a los cerdos pero las tasas de mortalidad son bajas. Estos virus pueden propagarse entre los cerdos durante todo el año, pero la mayoría de los brotes infecciosos ocurren en los meses finales del otoño e invierno, al igual que los brotes en las personas. El virus de la influenza porcina clásico (virus de la influenza H1N1 tipo A) fue aislado por primera vez de un cerdo en 1930.

¿Cuántos virus de la influenza porcina hay?
Al igual que todos los virus de la influenza, los virus de la influenza porcina cambian de manera constante. Los cerdos pueden estar infectados por los virus de la influenza aviar y humana, así como también por los virus de la influenza porcina. Cuando los virus de la influenza de otras especies infectan a los cerdos, los virus pueden reagruparse (es decir cambiar sus genes) y pueden surgir nuevos virus de la mezcla de los virus de la gripe porcina con los de la gripe humana o aviar. A través de los años, han surgido diferentes variaciones de los virus de la influenza porcina. En la actualidad, hay cuatro subtipos principales del virus de la influenza tipo A aislados de cerdos: H1N1, H1N2, H3N2 y H3N1. Sin embargo, la mayoría de los virus de la influenza aislados recientemente de cerdos han sido los virus H1N1.

Influenza porcina en seres humanos
¿Los seres humanos pueden contagiarse de influenza porcina?

Los virus de la influenza porcina por lo general no infectan a los seres humanos. Sin embargo, han ocurrido casos esporádicos de infecciones de influenza porcina en seres humanos. Por lo general, estos casos se presentan en personas que tienen exposición directa a los cerdos (es decir, niños que se acercan a los cerdos en ferias o trabajadores de la industria porcina). Además, ha habido algunos casos documentados de personas que han contagiado el virus de la influenza porcina a otras. Por ejemplo, en 1988, un presunto brote infeccioso de influenza porcina en cerdos en Wisconsin causó múltiples infecciones en seres humanos y, aunque no ocurrió un brote en la comunidad, se identificaron anticuerpos que comprobaron la transmisión del virus de un paciente a personal de atención médica que habían tenido contacto cercano con él.

¿Con qué frecuencia se registran infecciones de influenza porcina en seres humanos?
En el pasado, los CDC recibían notificaciones de aproximadamente un caso de infección por el virus de la influenza porcina en seres humanos cada uno o dos años en los Estados Unidos; sin embargo, de diciembre del 2005 a febrero del 2009 se han reportado 12 casos de infecciones por influenza porcina en personas.

¿Cuáles son los síntomas de la influenza porcina en los seres humanos?
Los síntomas de la influenza porcina en las personas son similares a los de la influenza estacional común en seres humanos y entre estos se incluyen fiebre, letargo, falta de apetito y tos. Algunas personas con influenza porcina han reportado también secreciones nasales, dolor de garganta, náuseas, vómitos y diarrea.

¿Las personas pueden contraer influenza porcina por comer carne de cerdo?
No. Los virus de la influenza porcina no se transmiten por los alimentos. Usted no puede contraer influenza porcina por comer carne de cerdo o sus productos derivados. No hay riesgos si se come carne de cerdo y sus derivados que han sido manipulados y cocinados de manera adecuada. Si se cocina la carne de cerdo a una temperatura interna de aproximadamente 71° C (160° F), se eliminan los virus de la influenza porcina, como también otras bacterias y virus.

¿Cómo se propaga la influenza porcina?
Los virus de la influenza se pueden transmitir directamente de los cerdos a las personas y de las personas a los cerdos. Las infecciones en seres humanos por los virus de la influenza provenientes de los cerdos tienen más probabilidad de ocurrir en las personas que están en contacto cercano con cerdos infectados, como las que trabajan en criaderos de cerdos y las que participan en las casetas de cerdos en las ferias de exhibiciones de animales de cría. La transmisión de la influenza porcina de persona a persona también puede ocurrir. Se cree que esta transmisión es igual a la de la influenza estacional en las personas, es decir principalmente de persona a persona cuando las personas infectadas por el virus de la influenza tosen o estornudan. Las personas pueden infectarse al tocar algo que tenga el virus de la influenza y luego llevarse las manos a la boca o la nariz.

¿Qué información tenemos sobre la transmisión de la influenza porcina de persona a persona?
En septiembre de 1988, una mujer embarazada sana de 32 años de edad fue hospitalizada por pulmonía y falleció 8 días después. El virus de la influenza porcina H1N1 fue detectado. Cuatro días antes de enfermarse, la paciente había visitado una exhibición de cerdos en una feria del condado donde se registraba una enfermedad seudogripal generalizada entre los cerdos.
En estudios de seguimiento, el 76% de los expositores de cerdos a los cuales se les realizaron pruebas presentaron anticuerpos que comprobaron infección por influenza porcina, aunque en este grupo no se detectaron enfermedades graves. Estudios adicionales indicaron que de uno a tres empleados del personal de atención médica que habían tenido contacto con la paciente presentaron enfermedad seudogripal leve y anticuerpos contra la infección de la influenza porcina.

¿Cómo se diagnostican las infecciones por influenza porcina en seres humanos?
Para diagnosticar una infección por influenza porcina tipo A, por lo general se debe recoger una muestra de secreción del aparato respiratorio entre los primeros 4 a 5 días de aparecida la enfermedad (cuando una persona infectada tiene más probabilidad de diseminar el virus). Sin embargo, algunas personas, especialmente los niños, pueden propagar el virus durante 10 días o más. Para la identificación del virus de la influenza porcina tipo A es necesario enviar la muestra a los CDC para que se realicen pruebas de laboratorios.

¿Qué medicamentos existen para tratar a las personas con infecciones por influenza porcina?
Existen cuatro medicamentos antivirales diferentes que están autorizados en los Estados Unidos para el tratamiento de la influenza: amantadina, rimantadina, oseltamivir y zanamivir. Aunque la mayoría de los virus de la influenza porcina han sido sensibles a los cuatro tipos de medicamentos, los siete virus más recientes de la influenza porcina asilados de personas son resistentes a la amantadina y la rimantadina. En la actualidad, los CDC recomiendan el uso de oseltamivir o zanamivir para la prevención y el tratamiento de la infección por los virus de la influenza porcina. Puede encontrar más información sobre las recomendaciones para el tratamiento en el sitio http://www.cdc.gov/flu/swine/recommendations.htm.

¿Qué otros casos de brotes de influenza porcina hay?
Probablemente el caso más conocido sea el brote de influenza porcina entre los soldados de Fort Dix, Nueva Jersey, en 1976 . Este virus causó pulmonía, demostrada mediante radiografías, a por lo menos 4 soldados y 1 muerte; todos estos pacientes anteriormente gozaban de buena salud. El virus se transmitió a contactos cercanos en un ambiente de entrenamiento básico, y no ocurrió transmisión afuera del grupo de entrenamiento básico. Se cree que el virus permaneció en ese lugar un mes y desapareció. Se desconocen la fuente del virus, la fecha exacta de su ingreso a Fort Dix, los factores que limitaron su transmisión y su duración. El brote de Fort Dix pudo haber sido causado por el ingreso de un virus de un animal a una población humana bajo estrés en contacto cercano con instalaciones saturadas de gente y durante el invierno. El virus de la influenza porcina tipo A recogido de un soldado de Fort Dix fue bautizado A/New Jersey/76 (Hsw1N1).

¿El virus de la influenza porcina H1N1 es igual a los virus H1N1 de la influenza en seres humanos?
No. Los virus de la influenza porcina H1N1 son antigénicamente muy diferentes de los virus H1N1 de los seres humanos, por consiguiente las vacunas de la influenza estacional para las personas no proporcionan protección contra los virus de la influenza porcina H1N1.
Influenza porcina en cerdos.

¿Cómo se propaga la influenza porcina entre los cerdos?
Se cree que los virus de la influenza porcina se transmiten principalmente mediante el contacto cercano entre cerdos y posiblemente mediante objetos contaminados que se mueven entre los cerdos infectados y sanos. Las manadas de cerdos con continuas infecciones de influenza porcina y las manadas que son vacunadas contra esta enfermedad pueden enfermarse de manera esporádica, pueden ser asintomáticas o solo presentar síntomas leves de la infección.

¿Cuáles son los signos de la influenza porcina en los cerdos?
Los signos de la influenza porcina puede ser la aparición súbita de fiebre, depresión, tos (gruñido), secreciones de la nariz y los ojos, estornudos, dificultad para respirar, enrojecimiento o inflamación de ojos y pérdida del interés en la comida.

¿Qué tan frecuente es la influenza porcina entre los cerdos?
Los virus de la influenza porcina H1N1 y H3N2 son endémicos entre las poblaciones de cerdos en los Estados Unidos y es una situación que la industria aborda de manera habitual. Los brotes entre los cerdos se presentan por lo general en los meses de temperaturas frías (finales del otoño y el invierno) y a veces con el ingreso de nuevos cerdos a manadas vulnerables. Los estudios han demostrado que la influenza porcina H1N1 es común entre las poblaciones de cerdos de todo el mundo y que un 25 por ciento de los animales presentan evidencia de anticuerpos de la infección. Los estudios en los Estados Unidos han demostrado que el 30 por ciento de la población de los cerdos sometidos a pruebas han presentado evidencia de anticuerpos por la infección H1N1. Para ser más precisos, se ha comprobado la presencia de los anticuerpos de la infección H1N1 en el 51 por ciento de los cerdos en el norte de la región central de los Estados Unidos. Las infecciones en las personas por los virus H1N1 de la influenza porcina son poco comunes. En la actualidad, no hay forma de diferenciar en los cerdos los anticuerpos producidos en reacción a la vacunación de los anticuerpos generados ante las infecciones por influenza porcina H1N1.

Aunque los virus de la influenza porcina H1N1 se han encontrado en las poblaciones de cerdos desde por lo menos 1930, los virus de la influenza porcina H3N2 no comenzaron a presentarse entre los cerdos en los Estados Unidos hasta 1998. Los virus H3N2 inicialmente ingresaron a las poblaciones de cerdos por los humanos. Los virus actuales de la influenza porcina H3N2 están estrechamente asociados a los virus H3N2 de los seres humanos.

¿Hay alguna vacuna para la influenza porcina?
Existen vacunas que se administran a los cerdos para la prevención de la influenza porcina. Sin embargo, no hay una vacuna para proteger a las personas contra la influenza porcina. Es posible que la vacuna contra la influenza estacional proporcione protección parcial contra los virus H3N2, pero no contra los virus H1N1 de la influenza porcina.

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Hágase un chequeo al instante

enero 10, 2009
Si esta mañana dispone de diez minutos, dedíquelos a usted. Algunos pasos sencillos pueden ser la clave para prevenir problemas.
 
Párese derecho
Desvístase y quédese en ropa interior. Párese frente a un espejo de pared y estudie su cuerpo de frente y perfil. Los abdominales sin tono muscular, los rollos en la cintura o los hombros caídos tensionan la parte baja de su espalda. Párese firme y saque pecho, los hombros hacia atrás, la cabeza y el cuello alineados, el estómago y la pelvis erguidos. Ahora que ya sabe como adquirir una buena postura, practique a lo largo del día.
 
Encuentre el lunar
 
Casi todos tenemos en nuestra piel algunos lunares. Pueden ser chatos o sobresalir. Es importante reconocer nuestros propios lunares, pues a veces pueden volverse cancerosos. El tipo de manchas por el que debemos preocuparnos tiene en general bordes irregulares y una coloración más oscura que nuestra piel. Su color varía dentro del mismo lunar. Recuerde revisar aquellas zonas que permanecen ocultas: las axilas y los pliegues de la piel, la espalda y las áreas cubiertas con pelo. Pídale ayuda a su pareja o a un amigo o use un segundo espejo. Si el lunar cambia o si encuentra nuevos, consulte al dermatólogo.
 
Mejore su equilibrio
 
Tener buen equilibrio hace menos probable sufrir caídas y sus lesiones. Para probar su equilibrio, fíjese si puede permanecer parado sobre una sola pierna durante 30 segundos. Ahora inténtelo con los ojos cerrados durante 10 segundos. Si no logra pasar alguna de las dos pruebas, practique algunas maniobras para el equilibrio. Cepíllese los dientes parado sobre una sola pierna o levante las pantorrillas, parándose en puntas de pie sin sostenerse de nada. Intente quedar así un minuto con los ojos abiertos.

 

Tómese el pulso
 
La frecuencia cardiaca puede ser un buen indicador de su estado físico. Mida sus latidos, buscando su pulso en la muñeca o en el cuello. Cuente la cantidad de pulsaciones durante 30 segundos y determine su frecuencia cardiaca multiplicando ese número por 2. Lo normal es 60-100, aunque una mínima menor normalmente es indicio de un mejor estado atlético. Si su frecuencia en reposo es cercana a 90, puede necesitar más ejercicios aeróbicos: caminar, subir escaleras o andar en bicicleta. Si su frecuencia supera las 100, consulte al médico.
 
Vea la luz
 
Sostenga una hoja de papel blanco que tenga algún texto escrito. Si usa gafas, téngalas puestas. Cierre un ojo y mire la escritura, alternando el procedimiento con cada ojo. ¿Tiene la misma agudeza visual un ojo que el otro? ¿Encuentra al papel tan brillante con uno como con otro ojo? Si nota diferencias, es tiempo de ver a un oftalmólogo para asegurarse de que no están formándose cataratas.
 
Huela el café
 

¿Puede distinguir los diferentes aromas del café y del té, del limón y las naranjas, de la menta y del clavo de olor? Si no puede, podría estar perdiendo su sentido del olfato. Un estudio realizado con gente mayor encontró que la dificultad para reconocer ciertos olores podría deberse a pérdida de la memoria y un mal de Alzheimer incipiente. Por supuesto, es posible que usted solo tenga la nariz tapada. Por ello, si detecta un cambio en su sentido del olfato vea a su médico.

 

Fuente: salud.latam.msn.com/articulo.aspx?cp-documentid=12884287&imageindex=2 
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Como DORMIR mejor

noviembre 11, 2008

Millones de personas sufren trastornos del sueño y duermen diariamente menos horas de lo necesario. Esto afecta su salud física y mental y posiblemente acorte sus vidas.

“Hay evidencia convincente de que la calidad del sueño es el indicador que mejor predice cuánto vivirá una persona: quizás sea más importante que saber si la persona fuma, hace ejercicios, la presión arterial que tiene o qué niveles de colesterol”, dice el psiquiatra William Dement profesor de la Universidad de Stanford.

Y es que se está durmiendo menos. Se pasó de dormir 8 horas y media en 1960 a menos de 7 horas hoy en día, informa The Journal of the American Medical Association. Mucha gente pasa en la cama, en general, de 5 a 6 horas diarias solamente.

La mayor amenaza al tiempo que se dedica al sueño es, según un nuevo estudio de la Escuela de Medicina de la Universidad de Pennsylvania, el tiempo dedicado al trabajo y a trasladarse al lugar de trabajo. Más aun, una vez en casa, quien llega cansado de trabajar opta, poco sabiamente, por ver TV o navegar por Internet, sacrificando horas de sueño.

Las horas de sueño perdidas afectan los niveles hormonales y el metabolismo, pudiendo producir depresión, obesidad, dolencias severas al corazón, diabetes e hipertensión, advierte el National Heart, Lung, and Blood Institute. Un estudio realizado en 2005 por la National Sleep Foundation encontró que un tercio de las parejas tiene problemas de convivencia debido a las alteraciones de sueño de alguno de sus miembros (usualmente ronquidos). Casi una cuarta parte de los entrevistados reconoce que debe dormir en otra habitación o cama y que está muy dormido como para tener sexo.

Los consejos que siguen pueden ayudarle a lograr el descanso necesario.

Cambie sus hábitos al dormir

QUÉ LE AYUDA:

• Haga de su dormitorio un lugar que invite a dormir: debe ser fresco, oscuro, silencioso y despejado. En su habitación, duerma o tenga sexo, pero no vea TV, no use allí su computadora ni lea en la cama.

• Escuche música tranquila: antes de dormir ponga una cinta o un disco con música relajante.

• Permítase tomar café solo de mañana. La cafeína puede permanecer en su organismo más de 20 horas.

• Asegúrese de que los medicamentos que tome no afecten el sueño. Algunas medicinas prescriptas por problemas cardíacos, para la presión arterial, el asma o la depresión o aun aquellas de venta libre utilizadas para la tos, los resfríos o las alergias pueden interrumpir el sueño. Consulte a su médico si existen medicinas sustitutas equivalentes.

• Píldoras para dormir. Millones de personas utilizan medicamentos prescriptos contra el insomnio para poder dormir. Su médico puede ayudarle a comprender los beneficios y riesgos que acarrea su uso.

QUÉ NO LE AYUDA:

• Alcohol. Una copa antes de ir a la cama puede tener un efecto sedante al principio, pero quizás interrumpa su sueño a la mitad de la noche.

• Medicamentos de venta libre. Aunque los antihistamínicos pueden ayudar a dormir, suelen producir somnolencia durante el día y sequedad en la boca.

Millones de personas sufren trastornos del sueño y duermen diariamente menos horas de lo necesario. Esto afecta su salud física y mental y posiblemente acorte sus vidas.

Ajuste su reloj biológico

QUÉ LE AYUDA:

• La terapia lumínica es un prometedor tratamiento para corregir un reloj biológico confundido. Hay estudios que muestran que la exposición durante una hora, temprano a la mañana, a una fuente intensa de luz, sea el sol o una fuente lumínica artificial de 10.000 lux, puede ayudarle a que el sueño se presente más temprano por la noche. Además, la exposición a una fuente intensa más tarde durante el día, puede diferir la modorra pues disminuye la producción de melatonina, una hormona inductora del sueño.

QUÉ NO LE AYUDA:

• Dormir hasta tarde para compensar las horas de sueño perdidas. De hecho, dormir a destiempo afecta su ritmo biológico natural alterando su sincronismo.

Deje de roncar

QUÉ LE AYUDA:

• Perder de 2 a 5 kilogramos puede ser, para la mayoría de las personas, el camino para mejorar los desordenes respiratorios al dormir.

• Quienes duerman junto a un roncador pueden hallar alivio en un par de buenos auriculares o en un ventilador ruidoso.

QUÉ NO LE AYUDA:

• Dormir de espaldas. De ese modo su lengua se retrae y bloquea parcialmente la garganta, disminuyendo el paso de aire.

• Las medicinas para el sueño y los antihistamínicos que traen somnolencia pueden agravar los ronquidos.

Tenga energía durante el día

QUÉ LE AYUDA:

• Dormir una siestita reparadora. Las investigaciones demuestran que una siesta corta de 10 a 30 minutos (más larga puede traer somnolencia) puede recargar sus baterías más que una dosis de cafeína. Una caminata a buen ritmo puede también ayudar, recordándole a su cuerpo que es de día y activando su circulación.

QUÉ NO LE AYUDA:

• Resistirse a dormir. “No es posible acostumbrarse a dormir de menos sin pagar un costo físico o mental”, dice el investigador en trastornos del sueño de Harvard, Robert Stickgold. Por ello, descanse.