Hágase un chequeo al instante

Si esta mañana dispone de diez minutos, dedíquelos a usted. Algunos pasos sencillos pueden ser la clave para prevenir problemas.
 
Párese derecho
Desvístase y quédese en ropa interior. Párese frente a un espejo de pared y estudie su cuerpo de frente y perfil. Los abdominales sin tono muscular, los rollos en la cintura o los hombros caídos tensionan la parte baja de su espalda. Párese firme y saque pecho, los hombros hacia atrás, la cabeza y el cuello alineados, el estómago y la pelvis erguidos. Ahora que ya sabe como adquirir una buena postura, practique a lo largo del día.
 
Encuentre el lunar
 
Casi todos tenemos en nuestra piel algunos lunares. Pueden ser chatos o sobresalir. Es importante reconocer nuestros propios lunares, pues a veces pueden volverse cancerosos. El tipo de manchas por el que debemos preocuparnos tiene en general bordes irregulares y una coloración más oscura que nuestra piel. Su color varía dentro del mismo lunar. Recuerde revisar aquellas zonas que permanecen ocultas: las axilas y los pliegues de la piel, la espalda y las áreas cubiertas con pelo. Pídale ayuda a su pareja o a un amigo o use un segundo espejo. Si el lunar cambia o si encuentra nuevos, consulte al dermatólogo.
 
Mejore su equilibrio
 
Tener buen equilibrio hace menos probable sufrir caídas y sus lesiones. Para probar su equilibrio, fíjese si puede permanecer parado sobre una sola pierna durante 30 segundos. Ahora inténtelo con los ojos cerrados durante 10 segundos. Si no logra pasar alguna de las dos pruebas, practique algunas maniobras para el equilibrio. Cepíllese los dientes parado sobre una sola pierna o levante las pantorrillas, parándose en puntas de pie sin sostenerse de nada. Intente quedar así un minuto con los ojos abiertos.

 

Tómese el pulso
 
La frecuencia cardiaca puede ser un buen indicador de su estado físico. Mida sus latidos, buscando su pulso en la muñeca o en el cuello. Cuente la cantidad de pulsaciones durante 30 segundos y determine su frecuencia cardiaca multiplicando ese número por 2. Lo normal es 60-100, aunque una mínima menor normalmente es indicio de un mejor estado atlético. Si su frecuencia en reposo es cercana a 90, puede necesitar más ejercicios aeróbicos: caminar, subir escaleras o andar en bicicleta. Si su frecuencia supera las 100, consulte al médico.
 
Vea la luz
 
Sostenga una hoja de papel blanco que tenga algún texto escrito. Si usa gafas, téngalas puestas. Cierre un ojo y mire la escritura, alternando el procedimiento con cada ojo. ¿Tiene la misma agudeza visual un ojo que el otro? ¿Encuentra al papel tan brillante con uno como con otro ojo? Si nota diferencias, es tiempo de ver a un oftalmólogo para asegurarse de que no están formándose cataratas.
 
Huela el café
 

¿Puede distinguir los diferentes aromas del café y del té, del limón y las naranjas, de la menta y del clavo de olor? Si no puede, podría estar perdiendo su sentido del olfato. Un estudio realizado con gente mayor encontró que la dificultad para reconocer ciertos olores podría deberse a pérdida de la memoria y un mal de Alzheimer incipiente. Por supuesto, es posible que usted solo tenga la nariz tapada. Por ello, si detecta un cambio en su sentido del olfato vea a su médico.

 

Fuente: salud.latam.msn.com/articulo.aspx?cp-documentid=12884287&imageindex=2 
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